“El presupuesto del MLN terminó por equilibrarse cuatro días después, cuando el 18 de febrero siete tupamaros, desde entonces conocidos por la prensa como “los siete hombres de oro” se alzaron con el equivalente a 220 mil dólares... Sus nombres: Raúl Sendic, Nicolás Estévez, Lucas Mansilla, César Long, Félix Bentín, Ataliva Castillos y Jorge Zabalza. Cerca de las 5 de la tarde, el tesorero del casino San Rafael, Manuel Sunhary, caminaba hacia su casa acompañado por dos amigos…. se les apersonaron un policía uniformado y otro de particular que se identificó como agente de Investigaciones. Eran Ataliva y Mansilla...
... Sunhary viajaba en la cabina de la camioneta junto a siete tupamaros. El tesorero tardó poco tiempo en percatarse de que la camioneta no iba hacia la seccional… y ahí nomás empezaron las quejas, acalladas con una Luger 7.65 que Jorge sacó a relucir mientras un manotazo de Bentín surgía desde atrás...
A todo esto Jorge -... -estacionó la camioneta en la puerta lateral del San Rafael. Bajaron Mansilla, Ataliva y Sendic que golpearon la puerta insistentemente hasta que apareció el sereno…, una limpiadora, Tomasa Méndez, aseaba el local… Mansilla,..., puso el pie contra la puerta y lo encañonó… la limpiadora, presa de una crisis nerviosa, se puso a pedir por sus hijos. Entonces habló Sendic.- Por favor Doña Tomasa, serénese… esto lo hacemos por sus hijos, por nuestros hijos y por todos.
... Con tranquilidad, mientras uno quedaba vigilando a los empleados, los otros se dirigieron hasta la caja, que fue abierta sin dificultad, y comenzaron a cargar el dinero en bolsas de arpillera...... El 14 de marzo fue procesado Horacio Griecco, subjefe de sala del casino San Rafael, quien confesó haber oficiado de entregador...
... Los 54 millones de pesos del San Rafael se repartieron entre las distintas columnas del MLN. Se comenzó así a montar una compleja y eficiente infraestructura de guerra. Una verdadera red de locales en la periferia de Montevideo, que iban desde “cárceles del pueblo”, hasta hospitales de campaña, enterraderos, laboratorios, fábricas de explosivos, talleres, sistemas de comunicación, así como imprentas y mimeógrafos...”.